Lope Hernán Chacón: Cuentos de la selva. Edición conmemorativa

Lope Hernán Chacón: Cuentos de la selva. Edición conmemorativa

Horacio Quiroga.

Cuentos de la selva.

Ilustraciones de Antonio Santos.

Nórdica Libros. Madrid, 2018.

Cuando se cumple el centenario de publicación de los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga, Nórdica publica una bellísima edición ilustrada con numerosos dioramas de Antonio Santos, autor también del prólogo, en donde escribe:

“Quiroga, que poseyó una chacra de casi doscientas hectáreas en la provincia de Misiones, se enamoró de estas selvas y en muchos de sus cuentos hablan los animales que las habitan. El tapir, el aguatí, el jaguar, el puma, el carpincho, el oso hormiguero, el manatí y pájaros de plumaje, que ni nuestros sueños más alucinados hubieran podido imaginar, son los protagonistas de historias donde la naturaleza se revuelve y lucha por no perder sus derechos. Y vence en muchas ocasiones. (…) Dicen que a veces, algunas noches, en su querida Misiones, se escucha el eco de su voz entre la vegetación movida por el viento. Para oírle, hay que cerrar los ojos y respirar profundamente, como cuando olemos un cuerpo cálido que, plácidamente, duerme a nuestro lado.”

Tigres y anacondas, tucanes y flamencos, peces y flores habitan los ocho Cuentos de la selva, en los que los animales hablan, pero no a la manera humana de las fábulas morales, sino como el reflejo de la naturaleza, con un lenguaje ecológico y conservacionista que contrasta con el lenguaje destructor y agresivo del hombre.

La selva de Misiones, en cuya cercanía pasó Horacio Quiroga varios años, es aquí el ámbito del diálogo y la aventura. “Había una vez”, entre la realidad y la fantasía, la crítica y el humor, el amor y la crueldad, la solidaridad y la guerra, una tortuga gigante y un loro pelado, vengativo y temerario, flamencos con medias y yacarés en guerra para salvar su río de los hombres, el río Yabebirí y una abeja haragana, dos cachorros de hombre y dos cachorros de coatí.

En apéndice, como en un álbum, se ordenan  las cuarenta y dos escenas de animales que pueblan esta inolvidable selva de Horacio Quiroga ilustrada por Antonio Santos. 

Santos Domínguez

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